Quicena y El Castillo de Montearagón (Huesca) : Historia y cultura de un pueblo
Quicena
Histórica y Cultural

Acueducto Romano


Desde las rutas del este del Somontano oscense y piademonte de la Sierra de Guara, llegan una serie de caminos cuyo origen se remontan  a la época romana.

Su antigüedad viene avalada por una serie de topónimos y yacimientos romanos que han hecho pensar en que el pueblo de Quicena se remonta a dicho período
.

Entre estos yacimientos romanos se encuentra el Puente del barranco de Las Canales, también llamado acueducto romano de Quicena. Aunque no existen estudios sobre este monumento arqueológico descubierto en la mitad del siglo XX, podría datarse en la
época de los Gracos (133 a.C.-121 a.C.), ya que es la misma época en la que se trazó la vía romana entre Ilerda-Osca: ruta romana procedente del Este, aunque diferentes estudios también lo datan en la época de Quinto Sertonio (122 a.C.-72 a.C.).

 
Situado a las afueras del municipio de Quicena, a 2,5 km. de la ciudad de Huesca, realizando unas limpiezas de las acequias que irrigan los campos de dicho municipio, se encontraron los restos de este acueducto romano que abastecía de agua a la ciudad de Osca.

El puente del barranco de Las Canales es una de las obras hidráulicas más antiguas del Alto Aragón. La totalidad de la construcción es de sillares y en ella se aprecian diferentes modificaciones, así como la pérdida de algunas estructuras que condicionan su apariencia actual. De los elementos principales, se conservan dos arcos de dimensiones distintas y entre  ambos, los restos de una pila de 4,20 m. de anchura.

El arco más pequeño mide 2,55 m. de luz y se construyó con similares asentados con cantos rodados en hiladas. Uno de sus lados aparece cegado con sillares. El segundo, es un arco ligeramente rebajado, y de mayor anchura que el anterior, en concreto 3,60 m. de luz. Se sitúa sobre una estructura a modo de zampeado (firme de cadenas de maderas y macizos de mampostería para edificar sobre terrenos falsos) formada por grandes losas.

Al menos este último arco es de fábrica romana y sobre él se observan algunos restos que podrían señalar su función como acueducto. A ello se añade la tradición entre los quicenenses de que por aquí pasaba una antigua acequia, que se sustituyó por el acueducto del siglo XVIII situado aguas arriba.

Para otros autores carece de relación con el transporte de agua y se trataría de un puente romano construido para que la calzada superara el desnivel del barranco.

Los restos que se han podido salvar de la erosión producida por el clima y el expolio de investigadores y curiosos que se han acercado a verlo, se puede observar claramente lo que pudo ser un monumento de gran tamaño y longitud.

 



Fotografía: Quicena : Histórica y Cultural 

Fotografía: Diputación Provincial de Huesca