Quicena y El Castillo de Montearagón (Huesca) : Historia y cultura de un pueblo
Quicena
Histórica y Cultural

Abadiado de Montearagón


El monasterio de Montearagón comenzó a construirse en 1086, a unos siete kilómetros al este de Huesca, siendo dotado ampliamente por los sucesivos reyes, a partir de Sancho Ramírez. 

En Montearagón, uniendo la estrategia militar con la ideología sociorreligiosa de la época, el rey fundaba un monasterio de canónigos regulares bajo la regla de San Agustín y con la presidencia de un abad.

A partir de esta fecha ya adquiriendo importancia dentro del reino, hasta llegar al reinado de Felipe II, momento en el cual tiene esta abadía-castillo la jurisdicción de un amplio territorio que comprende 77 lugares y villas, además de 28 pardinas, todo un mundo que dependía del abad y canónigos de Montearagón.

 

En el siglo XV poseía Fornillos, Quicena, Loporzano, Santa Eulalia, Castilsabás, Villanueva, Isarre, Antefruenzo, La Almunia de Santa Eulalia, Sipán, Arbaniés, Castejón, Fanlo, Aveniella, Ipiés, Barluenga, Chibluco, Sagarillo, Samper de Espitolar, San Julián, Angüés, Poleñino, Tierz, La Almunia de la Reina, Marcén, Biscarrués y Montmesa.

En 1571 fue desmembrado, perdiendo algunos pueblos en beneficio del obispado de Huesca, principalmente por medio de ventas. Los pleitos motivados por esta reorganización fueron continuos.

En sentencia de 1607 se señalaba que el abadiado lo componían el monasterio y los lugares de Quicena, Tierz y Fornillos .

A pesar de esta desmembración territorial, ha persistido hasta la actualidad el concepto de unidad entre las tierras situadas al este de Montearagón, bajo la denominación de «El Abadiado».

Se trata de un territorio que hoy ha quedado reducido a quince núcleos que se agrupan bajo la cabecera de Loporzano, son poblaciones que fueron parte de aquella unidad histórica y mantienen la denominación de Abadiado de Montearagón.

La historia nos recuerda que estas tierras fueron clave para el desarrollo de la ruta del vino y del aceite.


El Abadiado de Montearagón

Abades de Montearagón:

 El Abad de Montearagón era representante en Cortes

  • 1089–1097: Simón
  • 1097–1118: Ximeno o Eximino
  • 1119–1169: Fortún o Fortunio
  • 1170–1204: Berenguer de Narbona o Berengario, (hijo natural del príncipe Ramón Berenguer).
  • 1204–1204: Frontancio
  • 1205–1249: Fernando de Aragón, hijo del rey Alfonso II y de la reina Sancha.
  • 1252–1258: Sanxo o Sancho de Orradre
  • 1258–1284: Joan Garcés de Oris
  • 1284–1306: Ximeno o Eximino Pérez de Gurrea
  • 1306–1317: Pero López de Luna
  • 1317–1320: Johan de Aragón
  • 1320–1323: Ramón de Aviñón o Aniñon
  • 1323–1327: Bernat de la Avellana
  • 1327–1353: Ximeno o Eximino López de Gurrea
  • 1353–1359: Pero López o Pedro Lope de Gurrea
  • 1359–1391: Ramón de Sellan
  • 1391–1395: Mafiano d'Alaman o Macian Alaman
  • 1395–1420: Johan Martínez de Murillo
  • 1420–1445: Sanxo de Murillo
  • 1445–1462: Carlos d'Urries
  • 1462–1464: Pedro Santangel
  • 1464–1473: Joan d'Aragó
  • 1473–1490: Juan de Revolledo
  • 1492–1520: Alfonso de Aragón
  • 1520–1527: Alonso de So, Castro y Pinós
  • 1528–1532: Pedro Jordan de Urriés
  • 1532–1534: Juan de Quintana
  • 1536–1546: Juan de Urrea
  • 1547–1552: Alonso de Aragón
  • 1554–1572: Pedro de Luna
  • 1573–1574: Pedro Vitales, (trece años sin abad).
  • 1587–1598: Marco Antonio Reves, (reanuda tras la reforma).
  • 1600–1614: Juan López
  • 1615–1630: Martín Carillo
  • 1631–1648: Jaime Ximenez de Ayerve
  • 1648–1662: Francisco Rodrigo
  • 1662–1665: Pantaleon Palacio
  • 1666–1678: Felipe Pomar y Cerdan
  • 1680–1708: Joseph Panzano
  • 1712–1731: Pedro Cayetano Nolibós
  • 1732–1746: Francisco Gamboa y Tamayo
  • 1747–1764: Francisco Herrero
  • 1765–1791: Miguel Asin
  • 1792–1???: Joseph Castillón